El enigma de Sharaku

 

Fukkoku ukiyo-e

 

 

16. Sanogawa Ichimatsu III como la cortesana no oficial (shiroto) Onayo de Gion-machi

Formato: Ōban  / Fondo de mica negra (kuro-unmozuri)

Esta estampa retrata también a un personaje de la obra Hana-ayame Bunroku Soga, estrenada en el teatro Miyako-za en el quinto mes del año Kansei 6 (1794).

Esta pieza bien podría servir de argumento a quienes tachan la pintura de Sharaku de caricaturesca y la califican de grotesca: un rostro grande semejante al de un zorro, facciones enteramente masculinas, y frente a ello, un atuendo deslumbrante, el peinado estilo shimada-mage con horquilla y una complexión menuda que, ciertamente, resultan insólitos. No obstante, es precisamente aquí donde debe apreciarse la verdadera esencia artística de Sharaku: el hecho innegable de que Ichimatsu es un actor de papeles femeninos (onnagata). De haber sido una mujer real, resultaría grotesco; pero la realidad de un varón encarnando a una mujer rara vez se ha plasmado en los retratos teatrales (yakusha-e) con tanta crudeza e intensidad. Tanto antes como después de Sharaku, las estampas de onnagata tendían a embellecer los rostros de los actores para hacerlos lucir enteramente femeninos. Sin embargo, ¿cómo es en realidad el rostro de un onnagata sobre las tablas? Cualquiera que haya visto hoy en día una transmisión teatral por televisión en primer plano lo habrá advertido. Y a pesar de ello, el onnagata en escena se percibe más femenino que una mujer auténtica gracias al poder del artificio teatral.

Si se repara en esta realidad, ese rostro simiesco o zorruno en contraste con ropajes llamativos deja de incomodar. Al contrario: el espectador queda maravillado ante la fuerza con la que Sharaku capta el rostro de Ichimatsu y reproduce con fidelidad la esencia irrepetible del onnagata, una figura sin parangón en el mundo. Sharaku lleva la caracterización de este actor hasta sus últimas consecuencias artísticas. Los colores vivos de la vestimenta obedecen a su oficio de shiroto (prostituta no oficial clandestina), y es fácil imaginar lo seductor y deslumbrante que luciría Ichimatsu sobre el escenario mediante el mero poder de su interpretación.

Ichimatsu adoptó el nombre de Ichimatsu III en el año Tenmei 4 (1784), y en Kansei 10 cambió a papeles masculinos (otokoyaku) tomando el nombre de Ichikawa Aragorō. Falleció en el undécimo mes de Bunka 11 (1814) a los cincuenta y cinco años. En la época de esta estampa ostentaba el prestigioso rango de Jō-jō-kichi (rango supremo) entre los onnagata y era un intérprete muy solicitado.

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