Kinsei Kibun  (3 volumenes)

Artista Kobayashi Eitaku

Año de Publicación: 1874

Editor 書林

 Miniaturas


Título: Kinsei Kibun (近世紀聞), que se puede traducir como "Registro de eventos recientes" o "Crónicas de la historia reciente".

Autor/Compilador: Somezaki Nobufusa (染崎延房), un conocido escritor y periodista de la época.

Año de Publicación: La página del colofón (la segunda imagen) muestra en la esquina superior derecha la fecha "紀元二千五百三十四年" (Año Imperial Kigen 2534). Este calendario cuenta desde la mítica fundación de Japón, y el año 2534 corresponde exactamente al año 1874 (año 7 de la era Meiji).

Contexto y Contenido

Periodo Histórico Cubierto: Aunque el libro fue publicado en 1874, narra eventos anteriores. La etiqueta de la portada (primera imagen) dice en la parte inferior: "自文久三亥春 至同 年夏" (Desde la primavera de Bunkyu 3 [1863], año del cerdo, hasta el verano del mismo año).

Editores: La segunda imagen enumera una larga lista de libreros y editores (書林) ubicados en Tokio (東京), en barrios como Yokoyama-cho y Asakusa, lo cual era una práctica común para distribuir los costos y riesgos de la publicación de libros en la era Meiji.

Esta serie de libros, titulada Kinsei Kibun (近世紀聞), es una extensa y muy popular crónica histórica y periodística que narra los turbulentos eventos que transformaron a Japón desde el final del periodo Edo (la época de los samuráis y el Shogunato) hasta los primeros años del Imperio Meiji.

Aquí tienes los puntos clave sobre el contenido y el propósito de toda la obra:

1. El período histórico que abarca (1853 - 1877) La serie completa es un recorrido exhaustivo por la caída de los samuráis. Comienza narrando la dramática llegada de los "Barcos Negros" del Comodoro estadounidense Matthew Perry en 1853 (el evento que obligó a Japón a abrir sus fronteras tras más de dos siglos de aislamiento). A partir de ahí, detalla intrigas políticas, asesinatos, guerras civiles y tratados, hasta concluir con la Rebelión de Satsuma en 1877, el último gran levantamiento samurái contra el nuevo gobierno imperial.

2. Mezcla de historia, noticias y rumores Escrita por pioneros del periodismo japonés como Somezaki Nobufusa y Jōno Denpei, la obra no es un libro de historia académico tradicional. Mezcla los hechos históricos reales con rumores de la calle, anécdotas populares y el sentir ciudadano de la época. Su objetivo era educar al público general (la gente común) sobre los rápidos y confusos cambios políticos que estaban ocurriendo en su país, funcionando casi como un gran reportaje documental.

3. Una obra monumental (36 volúmenes) La publicación de esta serie fue un proyecto enorme. Consta en su totalidad de 12 partes (o "series"), y cada parte se divide en 3 volúmenes, lo que da un total de 36 libros.

4. El poder visual de sus ilustraciones Una de las razones del inmenso éxito de Kinsei Kibun fue su apartado gráfico. Los libros estaban repletos de dramáticos grabados en madera (xilografías), a menudo realizados por artistas reconocidos como Sensai Eitaku. Estas ilustraciones mostraban batallas, figuras políticas clave y revueltas, permitiendo a los lectores visualizar las "noticias" de los conflictos que ocurrían a lo largo y ancho del país.

El artista responsable de las ilustraciones de Kinsei Kibun es Kobayashi Eitaku (小林 永濯), quien en esta obra y en muchos de sus trabajos firmaba bajo el nombre artístico de Sensai Eitaku (鮮斎 永濯).

Orígenes y estilo: Nació en 1843 y se formó originalmente en la prestigiosa y muy rígida Escuela Kanō de pintura tradicional japonesa. Sin embargo, con la caída del Shogunato (los principales mecenas de esta escuela), Eitaku tuvo que reinventarse para sobrevivir.

Transición gráfica: Para ganarse la vida en la nueva y bulliciosa era Meiji, adaptó su maestría técnica al estilo popular del ukiyo-e (grabados en madera) y se convirtió en un prolífico ilustrador de periódicos y libros comerciales.

Su impacto en la obra: La participación de Eitaku fue fundamental para el éxito rotundo de Kinsei Kibun. Él aportó ilustraciones dinámicas, llenas de tensión y muy detalladas sobre batallas campales, rebeliones y figuras clave de la época. Dado que la fotografía apenas estaba llegando a Japón, los vibrantes grabados de Eitaku funcionaban como el fotoperiodismo visual de la época, permitiendo a los ciudadanos ponerle "cara" a las noticias históricas que estaban leyendo.