Título: Hyakunin Isshu Hitoyo Gatari (Los 9 Volumenes)

Artista: Oishi Matora

Fecha: Tempo-4 (1833)

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Esta obra es fundamental para entender cómo la cultura popular japonesa consumía el arte y la literatura durante el período Edo (1603-1867).

Se basa en el Ogura Hyakunin Isshu, que es la antología de poesía clásica (waka) más importante de Japón, compilada en el siglo XIII. Reúne cien poemas de cien poetas diferentes (emperadores, cortesanos, monjes y damas de la corte).

La poesía de la corte era muy culta y a veces difícil de entender para la creciente clase media (comerciantes y artesanos). El autor, Ozaki Masayoshi, escribió esta obra como una guía accesible. En lugar de hacer un tratado aburrido, lo estructuró como "Cuentos de una velada", explicando la vida de los poetas, los cotilleos de la corte y el contexto histórico de cada poema de forma entretenida.

Fue un éxito rotundo. Gracias a libros ilustrados, la gente común pudo aprender sobre la historia clásica. De hecho, esta antología es la base del tradicional juego de cartas japonés de Año Nuevo llamado Karuta, que todavía se juega hoy en día.

El Artista: Ōishi Matora (1792–1833)

El responsable de las hermosas xilografías de los libros fue Ōishi Matora, un artista brillante pero a menudo eclipsado por gigantes de su época como Hokusai. Curiosamente, la fecha de publicación de ñps libros (1833) coincide con el año de su fallecimiento, lo que convierte a esta obra en uno de sus últimos grandes legados.

 Nació en Nagoya y estuvo profundamente influenciado por la escuela de pintura Shijō, que se caracterizaba por el naturalismo y una pincelada muy libre. A diferencia del estilo estático y formal de la corte antigua, Matora dibujaba con muchísima vitalidad.

Lo que hace especiales a sus ilustraciones en el Ichiya-banashi es cómo humaniza a los grandes personajes históricos. No los dibuja como estatuas de museo, sino en pleno movimiento: discutiendo, viajando, sufriendo por amor o contemplando la luna con melancolía. Tienen expresiones faciales muy vivas y ropajes dinámicos.

Sus diseños eran tan detallados que requerían un nivel de destreza altísimo por parte de los artesanos que tallaban la madera (como Inouye Jihei, el tallador de tu edición). Conseguir esas líneas de tinta tan finas y expresivas en la madera es un logro técnico impresionante de la época.